Clases limpias de fondos: por qué buscarlas y exigirlas

Existen muchos tipos de fondos de inversión y no todos son iguales. Hay diferencias en la forma de gestionar los dividendos, la estrategia de inversión e incluso el objetivo de rentabilidad. Son diferencias lógicas y que la mayoría de ahorradores puede llegar a entender. No ocurre lo mismo con las clases de fondos y más concretamente con las clases limpias frente a las no limpias.

La entrada en vigor de la Mifid II ha cambiado el asesoramiento financiero y también ha afectado a las clases de fondos que se comercializan.

Las clases limpias de fondos de inversión

Las clases de fondos son un reflejo del funcionamiento real de un fondo de inversión y de cómo las comercializadoras, los grandes bancos y algunos asesores, han rentabilizado este producto a través de las comisiones de los fondos de inversión.

Es fácil pensar que las comisiones que cobra un fondo van directamente y de forma íntegra a la gestora. Nada más lejos de la realidad. Buena parte de ese dinero no se lo lleva quienes gestionan el fondo y, efectivamente te hacen ganar dinero con su trabajo, sino que se lo queda la comercializadora del fondo. Es lo que se denomina una retrocesión.

Las retrocesiones o comisiones son un dinero que la entidad o el asesor financiero cobran por recomendar un fondo frente a otro. En otras palabras, por ejercer como intermediadores y son una de las formas de saber si tu asesor financiero es independiente. Si cobra retrocesiones no lo es, ya que tendrá un claro conflicto de intereses. Además, la Mifid II prohíbe ya usar esa denominación si se trabaja con retrocesiones.

Las clases limpias de fondos no incluyen ninguna retrocesión, sólo las comisiones que cobre la gestora. La traducción en muchos casos es que las comisiones que soportan estas clases de fondos son menores.

Clases limpias frente a clases no limpias: así afectan a tu ahorro

Las comisiones tienen un efecto devastador sobre la inversión a largo plazo y ahí radica la diferencia entre un fondo de clase limpia y otro que no lo es.  Un estudio llevado a cabo por Morningstar en 2017 (la Mifid II ha cambiado ligeramente el panorama) pone números a esa diferencia en comisiones.

¿Cómo te afectan estas diferencias? Imaginemos que cuentas con 10.000 euros de inversión inicial. Esos 0,5 puntos porcentuales supondrán, para una rentabilidad de partida del 8% sin descontar comisiones, una diferencia de 13077,02 euros ¿Suficiente como para fijarte qué fondo contratas?

Por | 2018-08-01T12:05:39+00:00 agosto 1st, 2018|Fondos de Inversión|Sin comentarios

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