Tres formas de invertir en inmobiliario sin comprar casa

Si Amancio Ortega no para de comprar edificios eso quiere decir que la inversión en inmobiliario sigue siendo rentable. Seguro que tú también has llegado a esta conclusión y al realidad es que no es del todo desacertada. Y si eres como la mayoría de españoles es fácil que asocies inversión inmobiliaria con compra de vivienda para alquilar. Craso error.

Hay más de una forma de invertir en ladrillo y no todas pasan por comprar casa. Es más, adquirir un inmueble puede ser que menos te rente y la que más lejos esté de tu alcance.

REIT y SOCIMI

Las sociedades REIT o Real Estate Investment Trust son empresas dedicadas a la inversión en el mercado imnobiliario que además cotizan en bolsa, por lo que puedes comprar acciones como lo harías con cualquier compañía.

Los REIT buscan obtener beneficios con la compra de propiedades a través de su posterior venta o de un arrendamiento. Estas empresas actúan como lo haría un inversor inmobiliario, que busca oportunidades de compra a bajos precios para después rentabilizarlas. En este sentido se diferencia de una inmobiliaria al uso en el sentido de que no actúan como intermediario, sino que compran directamente los edificios.

Aunque es fácil pensar sólo en el sector de vivienda o de alquiler vacacional, hay REIT de todo tipo. Por ejemplo, los hay especializados en la tercera edad con la gestión de residencias o en alquiler de hoteles turísticos e incluso grandes superficies.

Las Socimi o Sociedades Anónimas Cotizadas de Inversión en el Mercado Inmobiliario son la versión nacional de los REIT. Comenzaron a cotizar y a existir en 2013 y aunque han pasado cuatro años, todavía hay mucho camino por recorrer. El funcionamiento básico es el mismo que sus homólogas estadounidenses. Buscan oportunidades de inversión con grandes descuentos dentro del sector inmobiliario y las aprovechan para obtener rentabilidad. Aquí puedes ampliar información al respecto.

EFS y empresas del sector

Si no te van los fondos de inversión puedes apostar directamente por las inmobiliarias y formar tu propia cartera de acciones con empresas del sector. El problema será conseguir una diversificación adecuada si el capital del que dispones es limitado. Piensa que deberás comprar varias acciones y además ponderarlas en función del peso que tiene cada una en el sector si de verdad quieres replicar su comportamiento.

La alternativa es apostar por los ETFs o fondos cotizados que aglutinen a las empresas inmobiliarias. La ventaja de los ETF son sus comisiones más reducidas y que en principio replicarán lo que haga el sector (en este caso no habría un índice concreto al que copiar, sino una composición bursátil según las empresas del sector que cotizan y los REIT y SOCIMIs).

Algunos ejemplos serían el Vanguard Global ex-U.S. Real Estate ETF, el IFGL iShares FTSE EPRA/NAREIT Global Real Estate ex-US Index Fund o el
REET iShares Global REIT ETF.

Crowdfunding Inmobiliario

Es una de las últimas modas que tiene a Housers y otras plataformas como Privalore o Inveslar como protagonistas. El crowdfunding se puede definir como inversión en masa y consiste la compra comunal con más inversores de una vivienda para su alquiler y posterior venta.

En este caso las plataformas como Housers se dedican a buscar oportunidades en el mercado que presentan en su marketplace o página web y en las que los usuarios pueden invertir con aportaciones de apenas 100 euros, aunque lo habitual suele ser destinar unos 1.000 euros a cada inmueble. Desde este punto de vista permiten una buena diversificación a un coste más limitado que la compra de vivienda a través de una empresa que en toería es experta en el sector.

La desventaja es que se tata de una inversión con muy poca liquidez. En otras palabras, no podrás recuperar tu dinero cuando quieras. Es cierto que cobrarás un alquiler por la parte proporcional a la inversión, pero hasta que se venda el inmueble no podrás recuperar el principal.

Todas las alternativas para invertir en inmobiliario son igual de válidas, aunque quizás las dos primeras son las que mejor encajan con una cartera de inversión clásica, ya que la tercera implica una mayor dedicación por parte del ahorrador.

En cualquiera de los casos, estas alternativas tienen la ventaja de que no necesitan un alto capital inicial para empezar (comprar una participación nunca puede equipararse a comprar una propiedad) y la desventaja de que no permiten aprovechar el apalancamiento, tan característico en la inversión inmobiliaria.

Para que lo entiendas mejor, si inviertes por tu cuenta, puedes hacerte con una propiedad de 150.000 euros por apenas 50.000 con un apalancamiento de 3 veces, siendo conservadores. Si inviertes esos 50.000 euros en un REIT, no hay apalancamiento. En caso de que la vivienda suba un 10% habras ganado 15.000 euros en el primero de los casos con una aportación de 50.000 euros, mientras que con un REIT la ganancia será de solo 5.000 euros. Eso sí, el riesgo también será menor y la diversificación mayor con cualquiera de las tres opciones que te hemos dado.

Por | 2017-03-21T13:18:32+00:00 marzo 21st, 2017|General|Sin comentarios

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