Los recibos y gastos fijos que dinamitan tu economía doméstica

Con la cuesta de enero supuestamente superada, la economía de los hogares españoles no encuentra en estas fechas casi ninguna excusa para la relajación. En el consumo privado, las omnipresentes rebajas en el precio de los bienes de consumo como el sector textil, equipamiento del hogar y productos tecnológicos no suponen un respiro suficiente para la maltrecha balanza de la economía doméstica en los primeros compases de este 2017.

Sobre el bolsillo y los ahorros del ciudadano medio se cierne la sombra implacable de recibos mensuales y cuotas fijas que no pueden esquivarse bajo ningún pretexto y que, en el peor de los casos, obligan al consumidor a recurrir a préstamos extraordinarios, con intereses desorbitados, para poder hacer frente a estos pagos ineludibles.

El gasto en vivienda: propiedad vs alquiler

Uno de los montantes de mayor volumen en el capítulo del “debe” de nuestro balance financiero mensual es la cuota de deuda hipotecaria que tenemos que amortizar con nuestro banco o caja, así como los gastos de comunidad de propietarios que, por regla general en estas fechas, suelen venir acompañados de derramas extraordinarias. Por el contrario, en el supuesto de que una familia opte por el alquiler como medio de solucionar la necesidad de un hogar, tampoco puede relajarse en el cumplimiento de esa obligación con el arrendador.

Por otra parte, otra partida obligada en el capítulo de vivienda es la cuota de la póliza de seguro que tengamos contratada como propietarios. En el caso de los arrendatarios, es habitual que contraten también una póliza suplementaria para asegurar sus bienes y el continente, en el caso de contar con mobiliario y equipamiento propios. Si bien este gasto es de carácter anual, en un cálculo pormenorizado de la balanza de la economía familiar, conviene conocer la cuota prorrateada que corresponde a cada mes del año por esa cobertura, así como la del Impuesto de Bienes Inmuebles y Basuras, en el caso de estar disociados.

Cuota de autónomos frente a retención en nómina, coche vs abono transporte

Con el paso de la hoja del calendario, resulta inevitable obviar los gastos en concepto de cuota de autónomos o como retención de IRPF en la nómina de los trabajadores por cuenta ajena. Y en cualquiera de los dos supuestos, otro intangible al que debemos hacer frente es al del gasto en transporte. Tanto si somos propietarios de un automóvil y/o moto -con posible cuota mensual de financiación, Impuesto anual de Vehículos de Tracción Mecánica y gasto de combustible- como si nos desplazamos en transporte público -importe de billetes sencillos, bonos de diez viajes o de tarjetas mensuales-, la realidad de trasladarnos de nuestro hogar al centro de trabajo o con el fin de visitar periódicamente a nuestra cartera de clientes también representa un gasto obligado todo los meses.

La cesta de la compra no entiende de cierres contables

La alimentación a base de productos frescos y conservas o congelados no nos otorga una prórroga en un mes determinado. El imperativo de la alimentación familiar y los gastos derivados de los productos de higiene personal cargan aún más los apuntes contables de la economía doméstica.

Suministros domésticos: gas, teléfono/internet y el temido recibo de la luz

Y cómo olvidarnos de los implacables y oscilantes recibos de los suministros domésticos que tenemos contratados. El teléfono fijo y móvil, junto con la cuota en concepto de internet de banda ancha o fibra óptica, se ha convertido en una factura de relativo “nuevo cuño” de la que, no obstante, participan la mayoría de miembros de la familia.

Si nos referimos al suministro de gas y electricidad, disparados en las últimas semanas debido al temporal de frío invernal en España y en gran parte de Europa, cualquier previsión de gasto puede verse superada ampliamente sin que el consumidor pueda apenas evitarlo o intentar aminorarlo.

La escalada del precio de la luz en nuestro país ha alcanzado, en enero de 2017, cotas máximas que correspondían al mes de diciembre de 2013. Aquellas importantes subidas en el mercado mayorista motivaron el cambio del antiguo sistema de subasta eléctrica, que tarificaba el precio regulado con una referencia trimestral. Ya entonces se optó por la metodología actual, que vincula la cuota eléctrica de las compañías comercializadoras al precio de cada hora de energía en el mercado.

Gastos adicionales: colegio y/o universidad de los hijos, seguro médico privado, academias de idiomas, cuota del gimnasio…

Y en una sociedad del bienestar como en la que vivimos, no es extraño que las familias españolas deban hacer frente cada mes a una serie de gastos adicionales en concepto de la educación -concertada o privada- de sus hijos en etapas tempranas y estudios de carácter universitario. Tampoco falta el complemento casi obligado entre la población española, tanto joven como adulta, del aprendizaje y/o perfeccionamiento de idiomas, con especial protagonismo del inglés. Y si después de todos los asientos contables anteriores, nuestra economía doméstica sale con vida cada mes, quizá decidamos incluir otra cuota mensual adicional en concepto de cobertura sanitaria privada.

Por último, y sin dejar de hablar de salud, los gimnasios hacen su agosto en las semanas posteriores a las Navidades y sus excesos gastronómicos. Matrícula y cuotas mensuales se adosan a nuestro ya exiguo equilibrio financiero que, sin embargo, puede orientar esta actividad hacia la gratuidad de caminar o practicar running al aire libre. ¡Seguro que nuestras cuentas domésticas agradecen algún que otro respiro!

¿Se te ocurre algún otro gasto mensual y/o recibo fijo que hayamos pasado por alto? Nos tememos que siempre hay espacio para un gasto extra que pueda dinamitar nuestra economía doméstica y la haga saltar por los aires…

Por | 2017-02-02T00:35:22+00:00 febrero 2nd, 2017|General|Sin comentarios

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