¿Qué hacer para no heredar deudas?

Ser beneficiario de una herencia puede suponer un aporte extra de capital para nuestro patrimonio. Ésa es, al menos, la idea principal que todos compartimos cuando una persona física es incluida en la lista de herederos por vía testamentaria. Sin embargo, es importante conocer que la legislación que regula este tipo de legados patrimoniales, el Código Civil, determina que cuando se acepta ser sucesor de una herencia no sólo se heredan los bienes y derechos, sino también las obligaciones y cargos.

La razón de que podamos ser “beneficiarios” de las deudas del testador es que esas obligaciones no se extinguen con el fallecimiento de su titular. Eso sí, no se heredan todo tipo de deudas contraídas en vida de esa persona. Es el caso, por ejemplo, de la obligación de pagar una pensión alimenticia. Sin embargo, sí se pueden heredar los créditos y préstamos suscritos por el fallecido, ya sean personales o hipotecarios.

Heredar es un derecho, nunca una obligación

No obstante, el mismo Código Civil establece que una herencia constituye un derecho y nunca una obligación para el legatario. Esto quiere decir que cuando alguien es citado como heredero de una herencia, éste no tiene la obligación de aceptarla. Las alternativas son, básicamente, aceptarla con las deudas incluidas, en el caso de que las hubiera, o rechazarla a favor de un segundo nivel de sucesores.

El hecho de la aceptación o repudio de una herencia son actos irrevocables. Y tampoco podemos hacerlo parcialmente o bajo determinadas condiciones. La herencia se acepta o rechaza, pero en su totalidad.

Con los condicionantes expuestos, y la reciente realidad del boom inmobiliario y la crisis económica, no es extraño que podamos llegar a ser “beneficiarios” de una herencia en la que las cargas y obligaciones superen en valor al patrimonio legado. En ese caso, nos encontraríamos con la desagradable sorpresa de tener que hacer frente a esas deudas con nuestro patrimonio personal.

Para evitar heredar endeudamientos que puedan hacer peligrar nuestros ahorros y la viabilidad de nuestra economía personal y familiar, os comentamos la posibilidad de adoptar una tercera vía en el caso de ser citados como herederos por vía testamentaria. Se denomina “aceptación a beneficio de inventario” y, por medio de ella, impedimos que las obligaciones contraídas por el testador afecten al patrimonio de los herederos.

La aceptación a beneficio de inventario, la alternativa más segura

Tal y como comentábamos, la aceptación “simple” de una herencia tan sólo se recomienda en aquellos casos en que tengamos la certeza de que los bienes legados están libres de cargas y obligaciones y de que la persona fallecida no era titular de ninguna deuda que pudieran reclamarnos sus acreedores. En tal caso, podemos aceptar la herencia de forma expresa –mediante documento privado o escritura notarial- o de forma tácita, es decir, mediante el uso y disfrute de los bienes que el testador ha incluido en su herencia (viviendas, coches, joyas, etcétera). Mientras, en el supuesto de renunciar como herederos, debemos hacerlo igualmente mediante escritura pública ante notario o judicialmente.

Sin embargo, la alternativa más recomendable en el caso de herencias controvertidas o de las que conozcamos que cuentan, por ejemplo, con cargas hipotecarias o deudas vinculadas a una lista de acreedores, es la de acogernos a la figura legal de “aceptación a beneficio de inventario”. Con esta fórmula jurídica se establece una clara separación entre el patrimonio hereditario y el de los herederos, quedando estos exonerados de responder con su capital a las deudas del testador.

Las cargas y obligaciones existentes en ese testamento se cubrirían con los bienes incluidos en la testamentaría. En el caso de no ser suficientes, los acreedores no podrían reclamar derecho alguno a los herederos. Estos recibirán siempre el monto restante, libre de cargas, de los bienes en herencia una vez que hayan sido satisfechas todas las deudas del testador.

Requisitos para acogerse a esta “tercera vía”

Para acogerse a esta figura legal de aceptación de herencia a beneficio de inventario, es necesario refrendarla ante un notario o un juez en los plazos de tiempo establecidos: en los 10 días siguientes a conocerse heredero, si su residencia coincide con la localidad de fallecimiento del testador, o dentro de los 30 días siguientes, si reside fuera. Otro de los requisitos para poder aceptar una herencia a beneficio de inventario es el de formalizar un inventario judicial del llamado “caudal hereditario”. En ese documento se detallan los bienes que constituyen el activo, así como las deudas que integran el pasivo. Por último, deberá nombrarse a un administrador de los bienes, que podría coincidir con la figura de cualquiera de los herederos. Éste se encargará de ordenar los pagos a los acreedores y hacer entrega de los bienes restantes a los herederos.

Como contrapartida, desde Bull4All te comentamos que la aceptación de una herencia a beneficio de inventario conlleva una serie de gastos de naturaleza administrativa, así como los generados por la formalización del inventario de bienes. Sin embargo, estos cargos se detraen de la propia herencia o capital a percibir por los herederos.

Por | 2017-02-07T09:25:27+00:00 febrero 7th, 2017|General, Herencias|Sin comentarios

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